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Hoy asistimos en masa a la representación del final del arte, a una nueva muerte del arte. Los espectadores celebran de pie la Ópera Carmen, solo que Carmen es quien mata a Don José para evitar que se aplauda un femicidio. Los lectores exigen la quema o el retiro de libros en librerías y bibliotecas; exigen que Lolita sea un hombre y Humbert Humbert una mujer. Los actores y bailarines se niegan a interpretar a Don Juan y los directores de teatro convierten a Casa de Muñecas en una obra puramente feminista. En este contexto, los artistas son cómplices y responsables en tanto permiten que los festivales politicen la programación “para que haya público”. La militancia en el arte no es humanismo sino una búsqueda interesada de poder. Pero —ya lo sabemos— no hay progreso en la Historia; solo repetición, retroceso, estancamiento. La prueba: hoy somos sin duda menos libres que hace medio siglo. Sobre el chantaje contemporáneo y la extorsión de este nuevo mundo (que se superpone a otro mundo que desaparece) trata Un poco demasiado. Un ensayo a destiempo y contra su época. Hay que huir del escritor de grupo, que se dedica más al lobby que a otra cosa. Para escribir hay que “estar solo como Franz Kafka”, le había dicho el propio Franz a un amigo, en un período de angustia y depresión. Eso es lo que hace Crespi. Ariana Harwicz

Un poco demasiado. Maximiliano Crespi. Editorial: Nudista

$2.900,00
Un poco demasiado. Maximiliano Crespi. Editorial: Nudista $2.900,00

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Hoy asistimos en masa a la representación del final del arte, a una nueva muerte del arte. Los espectadores celebran de pie la Ópera Carmen, solo que Carmen es quien mata a Don José para evitar que se aplauda un femicidio. Los lectores exigen la quema o el retiro de libros en librerías y bibliotecas; exigen que Lolita sea un hombre y Humbert Humbert una mujer. Los actores y bailarines se niegan a interpretar a Don Juan y los directores de teatro convierten a Casa de Muñecas en una obra puramente feminista. En este contexto, los artistas son cómplices y responsables en tanto permiten que los festivales politicen la programación “para que haya público”. La militancia en el arte no es humanismo sino una búsqueda interesada de poder. Pero —ya lo sabemos— no hay progreso en la Historia; solo repetición, retroceso, estancamiento. La prueba: hoy somos sin duda menos libres que hace medio siglo. Sobre el chantaje contemporáneo y la extorsión de este nuevo mundo (que se superpone a otro mundo que desaparece) trata Un poco demasiado. Un ensayo a destiempo y contra su época. Hay que huir del escritor de grupo, que se dedica más al lobby que a otra cosa. Para escribir hay que “estar solo como Franz Kafka”, le había dicho el propio Franz a un amigo, en un período de angustia y depresión. Eso es lo que hace Crespi. Ariana Harwicz